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Cuantos de nosotros no nos hemos sentido, cansados y sin ganas de mover uno solo de nuestros músculos, en más de una a ocasión, bueno pues tenga cuidado pues esa sensación de no querer hacer nada de sentir cansancio, desgano y demás, en el peor de los casos se pude tratar del síndrome de fatiga crónica, y si no es atendido y tratado a tiempo, puede convertirse en algo mucho más severo que va afectar de manera compleja vuestra vida.
El síndrome de fatiga crónica no es una enfermedad nueva de hecho se tiene referencia de ella desde hace más de 2 siglos, esta enfermedad está clasificada por la OMS dentro de las del tipo neurológicas y así mismo, la considera como una enfermedad neurológica grave y aparece en la lista americana de enfermedades infecciosas nuevas, recurrentes y resistentes a los medicamentos; puede afectar de manera progresiva al sistema inmunitario, el neurológico, el cardiovascular y el endocrino.
En cuanto a su prevalencia se estima que la enfermedad afecta a alrededor de un 0,5% de la población mundial y que la proporción por género es de nueve mujeres por cada hombre. Aunque no se considera una enfermedad grave o mortal, es probable que exista un número elevado de decesos debidos a ella, ya que las causas de la muerte de estos enfermos suelen estar ligadas a fallo cardíaco, cáncer o suicidio.

Historia

Los Partes de la enfermedad que se ajustan a la descripción nos llevan hasta 1750, cuando Sir Richard Manningham señaló un síndrome llamado febrícula, significando “poca fiebre.” Y cuyos síntomas se asemejaban demasiado a las hoy reconocida como síndrome de fatiga crónica así mismo en estos informes se hace referencia de que ciertas figuras históricas como Charles Darwin y Florence Nightingal la padecieron, lo cual nos deja con la intriga de si realmente padecieron síndrome de fatiga crónica o se trataba de otra patología.
Ya en 1934 y en 1955, cuando habiéndose dado un brote en el hospital de Los Ángeles y en el Hospital Libre Real en Londres correspondiente mente; el personal hospitalario empezó a sufrir de algo que hace referencia al síndrome de fatiga crónica que en ese entonces se definió como “poliomielitis anormal”. En esa ocasión a la condición le fueron otorgadas dos denominaciones, enfermedad Libre Real y encefalomielitis miálgica benigna. Esta última en 1969, la fue incluida en la Clasificación Internacional de las Enfermedades.
Por ultimo Hace veinte años se le llamó la gripe del yuppie, pues se pensó que afectaba especialmente a jóvenes profesionales urbanos, entre 20 y 40 años, que sufrían de agotamiento por estrés así mismo también existe en la edad infantil, la adolescencia y la edad avanzada.

¿Qué es el sindrome de fátiga crónica?

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad grave compleja y debilitante caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que no remite, de forma significativa, tras el reposo y que empeora con actividad física o mental. La aparición de la enfermedad obliga a reducir sustancialmente la actividad y esta reducción de actividad se produce en todas las Actividades de la Vida Diaria. Además de estas características básicas, algunos pacientes de Síndrome de Fatiga Crónica padecen diversos síntomas inespecíficos, como debilidad muy especial en las piernas, dolores musculares y articulares, deterioro de la memoria o la concentración, intolerancia a los olores, insomnio y una muy lenta recuperación, de forma que la fatiga persiste más de veinticuatro horas después de un esfuerzo.
Este síndrome afecta fundamentalmente a personas adultas jóvenes de 20 a 40 años; así mismo existe una predominancia en las mujeres en una relación 2-3 veces a 1 respecto de los varones y para complicar aún más la situación, el SFC se manifiesta de manera muy diversa en cada persona, los síntomas varían de uno a otro en su intensidad y duración también

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Lo siguiente también puede jugar un papel en el desarrollo del SFC:

La edad
Enfermedad previa
El estrés
La genética
Factores ambientales

¿Por qué se produce?

Se desconoce la causa exacta del síndrome de fatiga crónica. Algunas teorías sugieren que puede deberse a:

Teoría infecciosa:

El virus de Epstein-Barr (VEB) o el virus del herpes humano tipo 6 (HHV-6) y el retrovirus también ha sido uno de los que se cree puede derivar a desarrollar SFC. Sin embargo, no se ha identificado ningún virus específico como la causa.
Más tarde se propuso un sobre crecimiento intestinal infeccioso del hongo Cándida albicans (candidiasis fruto del estilo de vida estresante, la inadecuada alimentación rica en azúcares e hidratos de carbono de absorción rápida, el exceso de consumo de antibióticos y corticoides, etc.

Teoría inmunológica:
Inflamación en el sistema nervioso, debido a una respuesta defectuosa en el sistema inmunitario.

Teoría neuroendocrina:

En el síndrome de fatiga crónica se han encontrado varias alteraciones tanto del eje hipotála,o-hipófiso-suprarrenal (HHS) y de las hormonas que se producen, como de los mecanismos de regulación del sistema nervioso autónomo. Sin embargo, las alteraciones encontradas no han sido constantes y, en muchas ocasiones, los datos entre un estudio y otro resultan contradictorios.
En la actualidad, se sabe que las distintas partes del sistema nervioso se relacionan por medio de los neurotransmisores cerebrales y que las alteraciones de éstos provocan desequilibrios del funcionamiento de determinadas estructuras y algunas enfermedades bien conocidas. Muchas de las manifestaciones clínicas de pacientes con esta dolencia son similares a las de aquellos con fibromialgia, por lo que se supone que los mecanismos fisiopatológicos probablemente sean similares en ambos procesos.

Síntomas

Aunque los siguientes síntomas son de amplia gama y no en todos los casos contribuyen al diagnóstico de este trastorno, es posible que algunos pacientes tengan estos síntomas:

Dolor abdominal
Distensión abdominal
Dolor de pecho
Diarrea
Mareos
Sequedad en la boca o los ojos
Dolor de oídos
Latidos irregulares
Dolor en la mandíbula
Rigidez por las mañanas
Náuseas
Sudores nocturnos
Problemas psicológicos (depresión, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico)
Dificultad para respirar
Sensaciones en la piel como hormigueo
Pérdida de peso.

¿Que Tratamiento natural se puede brindar?

Si bien no existe un tratamiento específico, no se desanime, puesto que la buena noticia es que si se puede trabajar en ella por partes y así permitir una mejora en la calidad de vida del que la padece y hasta la recuperación parcial o total del mismo.

A nivel del Sistema Nervioso Central

Toronjil: Posee propiedades relajantes ayuda a calmar los nervios y el corazón, es capaz de brindar nuevos ánimos a la persona; entre otros es también utilizada para combatir: La ansiedad, la depresión, el insomnio, la tensión muscular, ayuda calmar las palpitaciones altas, calma la inflamación bronquial, ayuda a bajar las fiebres, así mismo se dice que ayuda a tener claridad mental, concentración y relajación.

Magnesio: Es un mineral que participa en la transmisión de los impulsos nerviosos, en la contracción y relajación de músculos, en el transporte de oxígeno a nivel tisular y participa activamente en el metabolismo energético.

Vitamina B6: Es una vitamina la cual se disuelven en agua y el cuerpo no las puede almacenar, colabora en la formación de glóbulos rojos y su carencia se identifica con estados de ánimo depresivos y alteraciones en todos los órganos del cuerpo.

A nivel del Sistema Inmunológico

Camú Camú: contiene grandes cantidades de vitamina C protege al cuerpo contra diferentes infecciones virales y bacterianas, es considerado un buen antidepresivo natural y es útil en casos de estrés, pues incrementa la energía.

Tocosh: Utilizado como medicina tradicional en la serranía peruana, es un alimentos
probiótico, es un poderoso antibiótico (penicilina natural), un agente antibacteriano, controla afecciones bronquiales, cicatrizante ayuda en curación de heridas, evita las infecciones gastrointestinales, le hace frente a la osteoporosis

A nivel aporte de energías

Maca: Es considerado sinónimo de fuerza, resistencia e incremento de la libido, sin embargo este también ayuda a aliviar el insomnio, recompone el equilibrio, no solo físico sino también mental, ayuda a reducir la tensión (estrés), reduce el cansancio produciendo, mayor vitalidad y refuerza nuestro sistema inmunológico, promoviendo la sensación de bienestar general.

 

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