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A partir de los 45 años las mujeres están más propensas a que sus huesos sean menos más frágiles de lo normal, tiene menos resistencia a las caídas y se rompe con relativa facilidad tras un traumatismo, produciéndose fracturas. Una forma de prevenirla es mediante una prueba médica que se llama densitometría ósea.

Qué es la osteoporósis?

Es una enfermedad en la que nuestros huesos se vuelven menos compactos, más frágiles, y se pueden romper de manera espontánea o tras pequeños golpes, se hacen vulnerables a romperse tanto por la pérdida de masa ósea como por cambios en su estructura. Y es que nuestros huesos son 206.

El hueso es un tejido vivo compuesto por células en constante regeneración, donde las células viejas se reemplazan por nuevas. Sin embargo, cuando esto no se produce adecuadamente los huesos se debilitan, tornándose quebradizos, más delgados y propensos a romperse ante lesiones menores, como las producidas en una caída.

 

Factores de Riesgo

Antecedentes familiares de osteoporosis.
Bajo consumo de calcio.
Baja actividad física, ya sea por vida muy sedentaria o por enfermedad.
Mujeres, sobre todo después de la menopausia.
Personas mayores.
Tratamiento largo con cortisona o sus derivados, antiepilépticos u hormonas tiroideas.
Fumar, consumir alcohol o café en exceso.
Cuantos más factores de riesgo tenga una persona, mayor es la probabilidad de sufrir osteoporosis. Como la osteoporosis es una enfermedad que no ocasiona ningún síntoma hasta que se produce una fractura, si se sospecha porque se tienen uno o varios de los factores de riesgo expuestos, es conveniente que un médico valore la situación y decida qué medidas hay que tomar. En la actualidad, se dispone de una técnica llamada densitometría, que mide con precisión la masa ósea y permite hacer un diagnóstico precoz de la enfermedad.

Es por ello que la prevención es uno de los mejores recursos La estrategia puede dividirse en dos fases, siendo la primera el momento de adquirir el mejor pico de masa ósea posible durante las primeras décadas de la vida. Una vez alcanzado éste, el objetivo será minimizar las pérdidas de hueso durante el resto de la vida.
Y recuerda que no todo es alimentación, realizar ejercicios como caminar, pasear o correr, así como trabajos con cierta carga, resulta beneficioso para los huesos puesto que se ha demostrado que ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea.

Tipos de osteoporosis

Primaria: Involutiva o senil

Tipo I o postmenopáusica (mujeres de 51-75 años): las fracturas más características son las vertebrales y las del segmento distal del antebrazo o muñeca (denominadas fracturas de Colles).
Tipo II (mujeres y varones de más de 70 años): las fracturas más características son las de cuello femoral o cadera, extremidad proximal del húmero u hombro, las de la tibia y la pelvis.
Idiopática: característica de personas jóvenes; no se conoce la causa. Afecta por igual a ambos sexos, y se caracteriza por la aparición brusca de dolor óseo y fracturas ante mínimos traumatismos.

Secundaria: Ambiental

Favorecida por factores alimentarios (dieta baja en calcio o problemas en la absorción del mismo).
Enfermedades endocrinológicas (diabetes mellitus, hiperparatiroidismo o hipertiroidismo).
Enfermedades metabólicas (intolerancia a la lactosa).
Amenorrea o falta de la menstruación (deportistas o anorexia nerviosa).
Enfermedades genéticas.
Uso prolongado de determinados fármacos.
Enfermedades del hígado.
Alcoholismo.
Insuficiencia renal crónica o por inmovilización.

 

Tratamientos

Dieta – Calcio
El calcio es indispensable para el crecimiento y reparación de las células óseas. Las recomendaciones de ingesta de calcio varían dependiendo la edad; para individuos con alto riesgo de osteoporosis mayores de 50 años, la cantidad recomendada es de 1.200 mg por día. Dentro de los alimentos ricos en calcio tenemos a la leche y sus derivados, huevo, menestras.

Vitamina D, favorece la absorción del calcio
Actividad física adecuada, mantenerse en el peso ideal y realizar periódicamente ejercicio físico aeróbico o ejercicios de resistencia, pueden mantener o incrementar la densidad del hueso.
Pequeñas exposiciones diarias al sol

Bibliografía

Cervera, M.; Riesgo y Prevalencia de la Anorexia y Bulimia. Ed. Martinez Roca, 1996.
Gismero, E.; Habilidades sociales y Anorexia Nerviosa. Ed. Universidad Pontificia Camillas de Madrid, 1996

 

 

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